Terapia de Pareja

La familia y la pareja, evolucionan a lo largo del tiempo, pasan por los llamados “ciclos vitales”. Estos ciclos, van sucediéndose a medida que los miembros de la familia van madurando y sus necesidades cambian. 

Las crisis evolutivas, nacen al surgir dificultades para asentar ciertas etapas familiares, entre las que se encuentran: La creación de la pareja, de la pareja ideal a la pareja real, la llegada de los hijos, la adolescencia de los hijos y la salida de los hijos del hogar o el reencuentro. 

¿Cómo se trabaja?

  1. Entrevista inicial con la pareja.
  2. Tras la valoración inicial, se diseña un programa de atención acorde con la demanda inicial y las necesidades individuales, de pareja o familiares.
  3. De acuerdo con las necesidades de cada pareja/familia, se pautarán sesiones individuales, de pareja o familiares, la duración y extensión de las mismas y la conveniencia de atender otras necesidades motivadas por problemas psicológicos o patologías psiquiátricas.

¿Cuándo acudir a terapia de pareja?

Usualmente, las parejas buscan la ayuda de un psicólogo especializado en terapia de pareja cuando sienten que su relación está en un punto crítico y sus esfuerzos por resolver los conflictos por sí mismos no han tenido éxito. Aunque este es un momento apropiado para buscar ayuda, también lo es en fases más tempranas de desacuerdos, como cuando emergen problemas específicos, hay dificultades en la comunicación, discrepancias en decisiones vitales para el futuro común, o la dinámica de la pareja se ve afectada por cambios significativos como el nacimiento de hijos o la responsabilidad sobre otros familiares. Abordar estos asuntos de manera temprana puede conducir a una resolución más rápida y preventiva, potencialmente con menos sesiones.

¿Qué hago si mi pareja no quiere ir a terapia?

A veces, ambos integrantes de una pareja, o uno con el consentimiento del otro, sienten la necesidad de buscar la ayuda de un psicólogo especializado en terapia de pareja. Sin embargo, hay situaciones en las que solo uno de los dos muestra interés en asistir.

Es importante reconocer que no se puede forzar a nadie a tomar una decisión en contra de su voluntad. Lo ideal es que ambos participen en una sesión inicial de evaluación e información. Si tras conocer los detalles y el enfoque de la terapia de pareja uno de los dos decide no continuar, es fundamental respetar su decisión, ya que la terapia no sería efectiva bajo coacción.

Si se considera pertinente, se puede sugerir una alternativa al miembro de la pareja interesado en recibir apoyo. En caso de que uno de ellos rechace incluso considerar la posibilidad de asistir a la entrevista inicial, el interesado puede proceder solo. En este contexto, se podría ofrecer una terapia individual centrada en los problemas de relación que le preocupan o le resultan difíciles de manejar. Esta opción busca proporcionar herramientas para enfrentar estos desafíos de una manera más saludable y ayudar a identificar y gestionar las emociones asociadas

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